miércoles, 23 de julio de 2008

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Me diste ventaja aquella noche
como a sus novios Atalanta.
Dos chupitos, más cervezas,
besos por la espalda
como lanzas precisas.
Después, ya herido por tu cuerpo,
el mío cayó en un lado de la carretera.
No pondré en mi boca
la palabra engaño;
un cazador no promete sino muerte;
pero debajo de la lengua tengo
el agrio sabor del abandono.
Como en las canciones de pop ñoño
te preguntaría Por qué no me amas,
pero mejor dejo mi cuerpo aquí
en el arcén
y revivo el impacto de tu amor caduco
una noche de copas.
Y tu rostro, tu belleza
jodidamente dañina
entre mis manos presas.

( )

(Bien sé que este ejercicio nocturno
de entregarle sílabas a la nada,
de intentar ponerle nombres a las cosas,
es, en términos económicos, nada productivo.
Ella no va a venir porque yo la nombre.
Yo no seré perenne porque me diga.
Cambiar la vida desde una pantalla de ordenador
-si me vieran Rimbaud o Sartre que me perdonen-
no es tampoco, lector, la intención que me lleva
de la mano como si niño o anciano desvalido.
En verdad, descubiertas ya las cartas
-tengo todo comodines y un as de copas
y no sé, y no sabemos, si voy de farol
a estas alturas de la noche y del poema-
diré que sin propósito soy un letraherido.
Y así, en el nocturno que todo lo permite,
en un verano de principios de siglo,
tocando un teclado con mi alma
como toqué a mi amada entonces,
despeinado, algo embriagado, solo,
con cierto olor a viaje en mis axilas,
reivindico la herida a viva hoz:
esa herida que lleva años
en las plantas de mis pies,
por la que pasa una cadena
y por la que estoy atado
para siempre atado a la poesía.)

lunes, 21 de julio de 2008

28

La imagen de ella sobre mí
quiero guardar, como una foto
que lleve en la batalla de mis días.
Ella meciéndose hermosa.
Ella en un baile de sexo.
Cuando me haya devorado como una mantis
y vaya ya decapitado,
sin luz ni norte,
moribundo por la gran vía,
sin esquivar los coches,
la tendré a ella, en la imagen
de su cuerpo sobre el mío,
en mi cartera, junto a un billete del metro
y un texto de Gil de Biedma.

jueves, 17 de julio de 2008

27

Pasen y vean:
este idiota se inyecta
pasado por vena.
Pasen y vean
al monstruo del monstruo
tras sus rejas.
Pasen y vean
a un mono llorando
infinitamente
un par de tristezas.

viernes, 11 de julio de 2008

26

Con 23,90 al mes, seguro de vida,

tú que eres joven, tendrás

la casa pagada en caso de defunción.

Firma aquí, Enrique, estarás contento...

Por asegurarte contra la muerte,

te regalamos un juego de café para las visitas.

Bajo esta baldosa de la casa guardaste,

una noche, el bello cuerpo de tu amada,

plegado y eterno. No necesitaste embalsamarlo,

sólo le dedicaste unos siglos

de amor, versos, ceniza...

Si analizaran tu cerebro en un laboratorio

tus dos hemisferios serían materia enemiga.

Hércules borracho contra el cabrón de Euristeo.

Cerebro de exposición, tristeza de museo.

Anoche soñaste con un cuadro de Dalí;


esta mañana no hay quien mate tu migraña

que habita todas las estancias de tu casa.

Una vez fuiste niño y tu madre te mintió

en sus brazos, con malta y galletas.

En el cerebro te crecieron tristes amapolas.

El cigarro que fumas es ficción;


tú eres el humo y el filtro su boca de ballena.

Estas ganas de llorar el océano Atlántico son

directamente proporcionales al declive de tu cuerpo.

Las palabras que tus dedos teclean no son

sino tu silueta difunta repetida por defecto.

Esta es la receta de tu vida cruda.

Te tragas el mejunje y callas.

miércoles, 9 de julio de 2008

25

I like a look of agony
because i know it's true
EMILY DICKINSON



Qué moderno mi corazón perforado.
Con mi taladro casero,
con mi pendiente plateado.
Me gusta este look de agonía
porque es verdadero.
Mi dolor de corazón
es de catálogo.
Poso para ti, lector,
con mi órgano horadado.
ya me vas conociendo, ya sabes
que alardeo de mi daño.
Si no te lo crees, extiende el dedo;
toca, hurga, profundiza,

escarba entre el tejido amargo.

Entra, hermano, amigo,
que mi daño es tu daño.

lunes, 7 de julio de 2008

24

Visto así, después del fin de semana
y una resaca que no quisiera para su enemigo
ni el crápula Catulo,
pareces algo náufrago
en la isla de tu cuarto de baño.
Qué eres más ahora frente a ti
en el espejo: un poeta decadente
o la misma decadencia.
Y qué te importa,
si entre las guillette,
la pasta de dientes
y el aloe vera
sólo hay un mendigo
suplicando luz en la miseria.

jueves, 3 de julio de 2008

23

El verano me sujeta por las axilas
-como cuando de niños jugábamos
a levantar al más pesado, con un solo dedo,
y decíamos que era magia-
y me levanta, y me mece,
y espera que yo me ría,
y quiera ir al mar Mediterráneo,
ese que tiene gotas de sudor de los efesios,
y que mi espalda se llene de salitre
y que mi alma exhale vida de hombre pleno,
y me empuja luego hacia adentro,
desde donde hombres, mujeres y niños
parecen motas de polvo bailando,
y quiere que mire la calma boca arriba
y me bauticen las olas ojos, cuello, pecho, nalgas
y piense que tanta tristeza
que mi cuerpo ha bebido
bien vale, si ahora, aquí, en este instante
soy niño, joven, viejo
en el líquido amniótico de la existencia.

miércoles, 25 de junio de 2008

22

Empatizo contigo, Garcilaso.
Tantas veces envié a paseo
a mi fría Galatea
y luego viene ella
con su cuello blanco,
su melena de oro,
sus tacones fatales,
enfundada en unos levi's bootcut...
y cómo le digo todo
lo que le he dicho por escrito.
Ninguna palabra me salva entonces
de las manos de mi amada.
Es una araña. Y yo una mosca.
Si me dice Ven me engulle,
a mí, a mis versos,
y a mi corazón de papel mojado.

domingo, 22 de junio de 2008

21

Esta tarde me ha llegado
un mensaje en la botella.
Tenía forma de sms
pero me pareció romántico,
casi decimonónico,
ese mensaje tuyo
que me dejó blanco.
En él, como a un Werther,
a la muerte me arrastrabas,
y moría desangrado.
Justamente yo bebía
un tequila sunrise entonces.
Sonreí ante la ironía;
las calles se habían nublado.
Mi corazón, ay, se había parado.
Cogí tu mensaje en la botella,
salí del pub, dije Ahora vuelvo,
deposité el recipiente en un contenedor
de reciclaje. Ante todo yo soy
un buen ciudadano. Y tú una perra.